La ciudad sin ti

 La ciudad sin ti




Decidiste. 


El arma en entonada confusión, 

Dónde la sangre era atrevida inclusión. 


En la sala, entrada profusión

En la que cada cuchillo obtiene el agarre; 

El silencio brilla con la fría infusión

De mis ojos. 


Llegaste a casa y tu cocina.

 Suena dentro del cajón, 

 Con hambre y deseo de razón, 

 Como cualquiera, cualquier bocina. 


"Se intensifica el rostro", implica;

"Se desintegra la voz", se replica; 

Y el conflicto penetra. 


Sales, y penetra. 

Regresas y venera; 

Cada huida a la ciudad.


Cada escaparate tiene tu cuerpo

Encerrado en su destello fiero; 

Podrías comprar la sonrisa, 

De pisar, tocar la campanilla. 


Pero sales y penetra; 

Es "Algo" que impera. 

Huyes y escapa su filo. 


Así que sales y se desvena

El canto y la algarabía que espera; 

Huyes, circulando un destino. 


Se vende tu rostro,

En la radio se desvela tu son; 

Nadie observa, 

Pero no eres un secreto. 


Y deseas, anhelas sin implorar. 

Así que decidiste irte de Ésta ciudad

De la que no te puedes ocultar. 



 Ausente y presente



Hay paz en la ciudad

Una vez que te vas 

Sin planear regresar.


Esta es mi faz:

Miro a la muerte 

y veo mi rostro, 


Hay paz y sigues aquí,

Vagando por la tienda.


Vendí mi rostro,

A todo aquel que lo viera.

Y solo la muerte, llegó de frente. 


Hay paz, en la ciudad fantasma; 

Sigues aquí, no hay ciudad sin ti,

Porque ya no estás.

Selene Bourget 

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